Si eres el más inteligente de tu equipo, contrataste mal.
La mayoría cree que un buen ejecutivo es el más inteligente de la sala.
La verdad: si eres el más inteligente de tu equipo… contrataste mal.
Un buen ejecutivo no es el “genio”.
No es el más carismático.
No es el más técnico.
No es el más senior.
Un buen ejecutivo es quien se atreve a rodearse de personas más capaces que él en todo lo que no domina.
Porque el liderazgo no se trata de demostrar que puedes con todo, sino de construir un equipo que pueda con más que tú.
Y aquí es donde muchos fallan:
No saben contratar.
No saben detectar talento real.
No aceptan sus puntos ciegos.
Y terminan formando equipos mediocres que solo les aplauden… pero no los impulsan.
La regla es simple:
Tu nivel como ejecutivo no lo define tu currículum.
Lo define el talento de la gente que logras poner a tu lado.
Si tu equipo no te reta, no te complementa o no te supera…
el problema no es el equipo.
El problema eres tú.
Se publicó primero en LinkedIn. Hay más textos como este en la bitácora.
¿Algo de esto te está pasando?
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